LA OPINIÓN VIP – No os perdono

Jugadores del Real Betis Balompié, estoy harto de ver cómo pedís perdón a la afición en los últimos diez años, tan harto que os digo una cosa, no os perdono.

No os perdono porque lo que hicísteis ayer no tiene perdón de Dios. Más allá de que faltase el timonel y el baluarte defensivo, volvísteis a tirar el escudo al suelo y dejar que lo pisoteasen. Sin intensidad, sin ganas de jugar al fútbol, sin ganas de nada…¿merecéis el perdón?. Los perdones no se piden, se ganan.

Desgraciadamente me ha tocado vivir humillaciones muy gordas en la grada, pero lo de ayer no tiene comparación con nada. Visitar el campo del antepenúltimo y salir de allí entre “olés” y “queremos una manita”. 7 horas de carreteta para estar con los tuyos para salir humillado y vejado una vez más. ¿Creéis que sirve de algo lo de pedir disculpas y asumir culpas?. No, mi perdón no lo tenéis, porque por mucho que hagáis a partir de ahora, lo bochornoso de saber que el segundo peor equipo de lo que va de liga te ha metido 6 goles en dos partidos es para que ni siquiera se os pase por la cabeza pedir perdón. Simplemente agachar la cabeza y hacer algo que es lo mínimo que se os pide, y que es lo que hicísteis frente al Barcelona, correr. Si la excusa que váis a poner es que cada partido es distinto y que no es lo mismo enfrentarse al Barcelona que al Granada, está claro que necesitáis, además de clases de profesionalidad, clases de historia, porque creo que no habéis asimilado eso que lleváis en el pecho cada vez que salís a jugar, ni entendéis de qué va, ni mucho menos merecéis defenderlo. Sois unos privilegiados que tenéis el honor de vestir la camiseta más gloriosa que haya existido, os dan la oportunidad, la paseáis por el lodo y…¿Queréis que os perdone?. ¿De verdad?

De nada me vale tampoco, por cierto, el postureo de poneros frente a nosotros. De nada me sirve a mí ese gesto si es después de 90 minutos de parsimona, cero intensidad y cero ganas de querer hacer algo sobre el campo. Sobra, y aunque a algunos les haya servido a mi no me sirve ni me va a servir. El arrepentimiento se demuestra corriendo sin parar, y queriendo comerse al rival, no sólamente en el próximo partido, sino en lo que queda de temporada.

Pero aún así, no pretendáis tener una redención que no merecéis. Sabéis de sobra que tenéis de vuestro lado a la hinchada más fiel. Propasarse en los excesos de confianza es, además de una falta de profesionalidad, una falta de educación enorme.

Puede perdonar el que perdone y Dios dijo que es cristiano poner la otra mejilla. Yo por mi parte no tengo más mejillas que poner para que me la abofeteen por vuestra culpa. No tengáis la poca vergüenza de pedirnos más, no lo hagáis. No tenéis crédito para hacerlo.

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