OPINIÓN| ¿Quién mató a Dani Ceballos?

Cuesta creer que nadie en el club hace dos y tres años no se diera cuenta de lo que muchos en los alrededores del Benito Villamarín si hicieran al ver saltar al campo por primera vez a aquel chaval utrerano, delgado y espigado, con las calzonas medio caidas y con los signos de la pubertad aun en su cara. En los primeros toques de balón ya se vio que iba a ser un jugador con caracter, con gusto por el buen juego y el desparpajo característico de la cantera sevillana, pero con cierto aroma al futbol combinativo que se estaba desarrollando en el Barça y la Selección Española. Aquel verano el Betis volvía a poner rumbo a la Segunda División, sin saber que un tal Daniel Ceballos iba a regresar a Primera con un cartel luminoso en su espalda.

Sin culpar a la directiva de aquel entonces, Dani Ceballos comenzó a destacar de tal manera que ya empezó a llamar la atención de grandes clubes europeos y de La Liga, pero el caso importante es que a dos meses para que pudiera negociar libremente con cualquiera, la llegada de Ángel Haro y José Miguel López Catalán le dio la vuelta al asunto y se logró firmarle un renovación y mejora de contrato, con más prisas que lógicas y con el paso de los años se ha visto que aquellas negociaciones fueron una torpeza más que una proeza.

Por otro lado, no hay más que tirar de hemeroteca para ver como aquel Dani Ceballos tenía que aguantar pitadas, insultos y recriminaciones de su propia afición, catalogándolo de pesetero y mercenario solo por querer un incremento en su sueldo después de hacer tal campaña en Segunda División con el Betis, devolverlo a Primera y debutar en la categoría de oro del futbol español. Además, el entonces entrenador Pepe Mel se encargó de echar leña al fuego, acusándolo de tener la mente en otra parte y de tener que convencerlo para renovarlo. Todo ese clima de crispación y culpas para el jugador le dejaron marcado.

Otra de las partes son las agencias de representación, tiburones del dinero, de sus propios intereses y sin mirar por sus representados. Dani Ceballos ha estado mal asesorado desde que Bahía obtuvo sus derechos y empezó a llenarle la cabeza de pajaritos y de cuentos de la lechera, a un jugador con 50 partidos en Primera y cuyo único éxito deportivo es haber sido elegido MVP de un Europeo Sub21.

Culpa también tienen los diferentes medios al servicio de los grandes equipos de este país, que están en guerra permanente por lograr la entrada con más visitas, la portada más retuiteada y las opiniones más comentadas, sin importar la privacidad de un futbolista o la influencia que generan en los lectores, desinformados y engañados y cuyas opiniones caen por su propio peso en redes sociales y acaban llegando al jugador, lo que provoca una retroalimentación de aquel asqueamiento de una afición, un club y una prensa que se ha convertido en una máquina de autodestrucción hasta desus propios activos con mayor valor. Subiendo al altar a cualquiera que hace dos y tres partidos buenos y bajándolo hasta los infiernos por traición si prefiere tener otras cotas más altas y aspirar a los grandes clubes europeos, cuando debería ser digno de orgullo y no acusarlo de herejía.

Por tanto, no me queda otra respuesta a la pregunta ¿Quién mató a Dani Ceballos?

Fuenteovejuna, señor.

¿Y quién es Fuenteovejuna?

Todos a una

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