La articulación temporomandibular, responsable de los movimientos de tu mandíbula

  • Hoy realizamos una introducción de esta articulación para poder comprender mejor su patología

Articulaciones como la rodilla, el hombro o la cadera son conocidas por la mayoría de las personas, bien porque sufren lesiones de las mismas o porque son las personas de su entorno las que la sufren. Sin embargo la articulación temporomandibular (ATM) no es muy conocida entre la población, y las alteraciones de la misma tiene cada vez más incidencia (la gente empieza a escuchar eso del “bruxismo”, el “rechinar” los dientes). Esta articulación tiene una gran relevancia en nuestro día a día con actividades como la masticación, el habla, bostezos, canto… en definitiva en los diferentes movimientos de la boca. Además guarda relaciones funcionales con la deglución, con la fonación e incluso con la biomecánica cervical.

© FOTO: ATM

En primer lugar hay que hablar un poco sobre anatomía. Esta articulación está formada por la mandíbula y por el hueso temporal del cráneo. Concretando un poco, el punto de unión entre estas dos estructuras óseas la forman el cóndilo mandibular y la fosa mandibular del hueso temporal. Entre ambos huesos encontramos un disco articular,  cuya función principal es ayudar al movimiento del cóndilo alrededor de la fosa. Otras estructuras relevantes son la cápsula articular y el complejo ligamentario, las cuales cumplen una función de estabilización pasiva de la articulación, actuando como tope de los movimientos de la misma.

Los movimientos mandibulares son la apertura, el cierre, la protrusión, la retrusión y las lateralidades.  Para que se den, es necesario un sistema muscular adecuado. El masetero y el temporal son los grandes responsables del movimiento de cierre. El pterigoideo lateral o externo realiza el movimiento de protrusión (deslizamiento hacia delante de la mandíbula), mientras que el  pterigoideo medial o interno se encarga de llevar la mandíbula en retrusión (movimiento posterior) cuando se contrae de manera bilateral (la atm izquierda y la derecha), mientras que lleva a lateralidad la mandíbula cuando actúa unilateralmente. Por último es el músculo digástrico el encargado del movimiento de la apertura (en acción conjunta con otro grupo muscular del suelo de la boca, los suprahioideos).

© FOTO: Pterigoideos

La articulación está inervada por las diferentes ramas del nervio mandibular, correspondiente al nervio trigémino, y está vascularizada gracias a las arterias subclavia y mandibular.

Cada vez son más los pacientes que acuden a la consulta de fisioterapia y odontología con trastornos en esta articulación. Es importante un buen conocimiento de la anatomía, la biomecánica y la función para reconocer los diferentes patrones clínicos de los pacientes. El origen de estos puede ser la misma articulación (con alteraciones cóndilo-discales como las luxaciones del disco), contracturas musculares, o alteraciones neurales (con entidades clínicas como las neuralgias del trigémino). Los motivos son muy variados, y hay que analizar factores como la oclusión, el rango de movimiento y control mandibular, y los hábitos del paciente. En entradas futuras hablaremos de trastornos relacionados con la ATM y su abordaje desde la fisioterapia y la odontología.

 

AUTOR: Gonzalo Saúco, fisioterapeuta en Clínica Saúco

© FOTO: cirugiafacialbenidorm.com

 

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